Vita di Gilyta

La última profecía de María Magdalena

Un encuentro que cambió mi mirada

Hay libros que uno elige.

Y hay otros que, de alguna manera, parecen elegirnos a nosotros.

Este libro llegó a mi vida de una de esas formas que cuesta explicar, fue una hermosa casualidad, de esas que después, cuando miramos hacia atrás, dejan de parecernos casualidades. Era víspera de Navidad del año 2024 y entré a una librería en el centro de Santiago buscando un regalo para mi hija, caminaba entre los estantes sin imaginar que, en medio de tantos libros, había uno que estaba a punto de comenzar una historia conmigo.

Y entonces lo vi, “La última profecía de María Magdalena”, de Lita Donoso, lo tomé entre mis manos y algo en mí se detuvo, no sabía exactamente qué iba a encontrar en sus páginas, pero sentí curiosidad, una especie de llamado silencioso, no pude comprarlo ese día, pero, quizás, algunas cosas necesitan esperar el momento preciso para llegar a nuestras manos, poco tiempo después, gracias a mi hija, el libro finalmente fue mío.

Y todavía no sabía que aquellas páginas no solamente iban a hablarme de María Magdalena, también iban a hacerme mirar hacia atrás, hacia mi propia historia, hacia mis preguntas, mis creencias y esa búsqueda interior que, de una u otra manera, me han acompañado desde niña.

Las preguntas que nacieron conmigo

Desde pequeña tuve muchas interrogantes, mi educación básica fue en un colegio católico de las Hermanas de la Caridad, guardo de aquellos años recuerdos muy hermosos allí conocí a mis amigas del alma que son parte importante en mi vida, y también allí nació gran parte de mi formación mariana, a ella se sumaron las creencias que recibí de mis padres, un legado que agradezco profundamente, porque somos, en cierta medida, las historias que heredamos, las palabras que escuchamos, las tradiciones que aprendemos y también las preguntas que nos atrevemos a hacernos.  Soy católica, la fe y sus ritos han acompañado distintos momentos de mi vida, han estado presentes en mis alegrías, en mis dolores, en mis silencios y en mis búsquedas, pero también hubo preguntas, esas que durante mucho tiempo no sabía cómo formular, esas que, quizás pertenecían a una generación en la que no siempre se nos enseñaba a cuestionar, simplemente había que creer, y  yo creí, pero nunca dejé de buscar.

Con el paso de los años descubrí que preguntarse no necesariamente significa dejar de creer, a veces ocurre exactamente lo contrario: las preguntas nos obligan a mirar nuestra fe con otros ojos y pueden llevarnos hacia una espiritualidad más profunda y consciente.

Cuando la curiosidad se convirtió en búsqueda

Recuerdo el día en que vi un documental que hablaba de los primeros cristianos, de textos antiguos y de evangelios que no forman parte del canon bíblico. También se planteaban distintas interpretaciones sobre la vida de Jesús, sus discípulos y las mujeres que estuvieron a su lado, aquello despertó mi curiosidad.

Comencé a descubrir que detrás de aquello que durante años había conocido existía una historia mucho más amplia, llena de matices, interpretaciones, silencios y preguntas.

Y mi fe no desapareció.

Todo lo contrario: creció.

Porque comprendí que creer también podía significar buscar, que la espiritualidad no siempre es tener todas las respuestas, sino tener el valor de caminar con nuestras preguntas, y fue precisamente en ese camino donde apareció María Magdalena.

María Magdalena: la mujer que volvió a ser escuchada

Cuando este hermoso libro de la escritora y psicóloga Lita Donoso llegó a mis manos, sentí que algo se conectaba, María Magdalena había estado siempre allí, en las páginas de los Evangelios, cerca de Jesús, acompañándolo hasta el momento de su muerte y siendo, según los relatos evangélicos, la primera en verlo salir de su estado de muerte hacía la Resurrección.

Sin embargo, durante siglos su figura estuvo rodeada de interpretaciones y representaciones que, en ocasiones, terminaron opacando su papel en los relatos cristianos, en las últimas décadas, su figura ha recibido una renovada atención dentro de la propia Iglesia Católica, San Juan Pablo II destacó en Mulieris Dignitatem el papel de las mujeres como primeras testigos de la Resurrección, y en 2016, durante el pontificado del papa Francisco, la celebración litúrgica de María Magdalena fue elevada al grado de fiesta. La Iglesia reforzó así el reconocimiento de su particular papel como “Apóstola de los Apóstoles”, una expresión que tiene raíces antiguas en la tradición cristiana.

Su fiesta se celebra cada 22 de julio.

Y hay algo en todo esto que me conmueve profundamente.

Una mujer.

Una mujer que estuvo allí.

Una mujer que vio, que lloró, que buscó, que permaneció cuando otros habían huido.

Una mujer a quien Jesús se manifestó después de la Resurrección.

Una mujer que recibió un mensaje y salió a comunicarlo.

Quizás por eso su historia me toca de una manera tan especial.

Porque, en algún lugar de nuestra propia vida, muchas mujeres no han sido escuchadas, o mal interpretadas por otros, o simplemente nuestra voz quedó esperando durante demasiado tiempo.

El libro que llegó en el momento preciso

No sé si fue casualidad que encontrara este libro aquella víspera de Navidad, quizás sí, o simplemente entré a una librería buscando un regalo para mi hija, pero me gusta pensar que algunos encuentros llegan a nuestra vida cuando estamos preparados para recibirlos.

Este libro me llevó a mirar a María Magdalena desde una perspectiva diferente, pero también me llevó a mirarme a mí misma.

A la niña que preguntaba.

A la mujer que siguió creyendo.

A la persona que durante años buscó respuestas sin querer renunciar a su fe.

Y entendí algo que hoy considero profundamente valioso:

No todas las preguntas son una amenaza para la fe. Algunas preguntas son puertas.

Puertas hacia una comprensión más profunda.

Puertas hacia una espiritualidad más libre.

Puertas que nos permiten dejar atrás el miedo a preguntar y comenzar a escuchar aquello que verdaderamente ocurre dentro de nosotros.

Una invitación a mirar y escuchar

No pretendo decir que este libro tenga todas las respuestas. Tampoco que su interpretación deba ser necesariamente la de todos.

Pero sí puedo decir lo que significó para mí.

Me abrió una puerta.

Me invitó a conocer, a cuestionar, a reflexionar y, sobre todo, a mirar nuevamente una historia que creía conocer.

Y quizás ese sea uno de los mayores regalos que puede hacernos un libro: no entregarnos respuestas, sino despertar nuevas preguntas.

Hoy, cuando pienso en aquella víspera de Navidad, sonrío.

Yo había entrado a esa librería buscando un regalo para mi hija.

Y terminé encontrando un regalo para mí.

Un libro que llegó a mi vida en el momento preciso.

Un libro que me hizo volver la mirada hacia María Magdalena, pero también hacia mi propia historia.

Porque tal vez la vida está llena de estos pequeños encuentros que parecen accidentales y que, con el tiempo, adquieren otro significado.

Y quizás la verdadera profecía no esté solamente escrita en las páginas de un libro.

Quizás también esté en cada mujer que decide recuperar su voz.

En cada persona que se atreve a preguntar.

En cada corazón que busca sin dejar de creer.

Porque la verdad siempre encuentra un camino.

Y quizás por eso resuenan hoy, para mí, aquellas palabras atribuidas a Jesús:

“El que tenga oídos para oír, que oiga.”

Y también:

“El que tenga ojos para ver, que vea.”

Tal vez algunas verdades no llegan cuando las buscamos desesperadamente.

Tal vez esperan.

Como aquel libro que encontré una víspera de Navidad en una librería del centro de Santiago.

Esperando que yo estuviera preparada para abrirlo.

Hola, soy Gigliola Colombo León, chilena, esposa, madre de dos hijos y compañera de dos adorables gatitos. Amante de la naturaleza, el mar y de todas aquellas cosas que nutren el alma y llenan la vida de belleza. Disfruto profundamente de los libros, la música, la cocina, el yoga y del maravilloso vínculo que compartimos con los animales. Creo en el poder del amor, la luz y la oración como caminos para vivir con mayor paz, gratitud y propósito. A través de este blog quiero compartir experiencias, reseñas, recetas, inspiración y reflexiones que nos ayuden a conectar con una vida más consciente, armoniosa y llena de amor. Bienvenidos a este espacio creado desde el corazón, donde cada palabra busca inspirar, iluminar y acompañar.

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