La ultima profecía de María Magdalena

Este libro llego a mi por una hermosa casualidad, era víspera de Navidad del año 2024, y entre a una librería en el centro de Santiago, para comprar un regalo para mi hija y ahí estaba parecía que me estaba esperando, lo tomé y me pareció muy interesante, en ese momento no sabia lo mucho que cambiaria mi vida, no pude comprarlo inmediatamente, pero al poco tiempo y gracias a mi hija, ya era mío.
Desde pequeña tuve muchas interrogantes, mi educación básica fue en un colegio católico de las hermanas de la caridad, fueron años muy lindos, mis mejores amigas que aun conservo fueron en aquel colegio, mi formación mariana nació allí, junto a las creencias de mis padres, agradezco profundamente este legado, y aunque soy católica y llevo en mi vida varios ritos de esta doctrina que para mi han sido parte de mi caminar, me cuestione varias cosas, que no me hacían sentido con lo que realmente yo sentía, por eso no dude cuando vi en un documental, que existían evangelios ocultos, que Jesús pudo haber tenido hermanos, entre muchas otras cosas, todos los secretos que la Iglesia había ocultado, y escritos que se acomodaban a su conveniencia, vengo de una generación en la que no se podían preguntar mucho, solo creer, de igual manera yo seguí creyendo, pero encontrando respuestas a mis dudas, y mi fe no cambio, todo lo contrario creció aún más, y cuando llego a mis manos este hermoso libro de la destacada escritora y psicóloga Lita Donoso, no puede menos que agradecer, la siempre estuvo, pero fue dolorosamente callada, hasta que el papa Juan Pablo II en el año 1988, en su carta apostólica “Mulieris Dignitatem.”, la reconoció como la primera testigo de la Resurrección y la primera en anunciar este hecho a los apóstoles, dejando claro la dignidad de la Mujer, por tanto tiempo silenciada, es así como en el año 2016, el Papa Francisco a través de un decreto papal la nombra “La Apóstola de los Apóstoles” y su fiesta litúrgica seria el día 22 de Julio.
La verdad siempre se hace camino, y así es como Jesús dijo: “EL que tenga ojos para ver que vea, y oídos para escuchar que escuche”


