
” El Delantal”
Mi sentido del olfato siempre ha sido el más débil de todos los demás, sin embargo, recuerdo y memorizo cada olor que marco mi vida en alguna situación especial, que guardo en mi memoria como un tesoro inagotable de sensaciones, que hacen que mis seres queridos que ya partieron estén más presentes que nunca.
Mi madre, con su piel suave y blanquita, sus manos que transformaban cada cosa por sencilla que fuera en algo especial, desde tejer un chalequito de muñecas, un abrigo de colegio, un chal precioso que tejió para mi hijo mayor y que aún está 30 años después a los pies de su cama, hasta chalecos hechos y vueltos hacer con la misma lana de varios años.
Sin duda la costura y pintura eran un don que por cierto no herede, pintar en genero sólo a pulso es un talento de pocos, aún tengo algunas de sus creaciones y están en mi casa para mostrarlas con orgullo. La manera en que cosía, casi a la perfección, si la Maquina no estaba buena, las costuras quedaban perfectas sólo a mano, desde lo más simple hasta el Traje de Novia que le hizo a mi hermana, hoy ya no se ven esos talentos y esa paciencia del arte de crear, sin más herramientas que la capacidad de la mente, y el infinito amor con el que lograba todo lo que se proponía.
La cocina también la manejaba a la perfección, eso sí que puedo decir con orgullo lo llevo en mi ADN, todo lo que sé lo aprendí de ella, sólo con mirarla, podía crear un plato exquisito con los restitos que quedaban en el refrigerador de la comida del día anterior.
Jamás olvidare el olor a pan tostado con mermelada, y el té con leche, llegar del colegio y sentir ese olor es volver a tener 10 años, los queques y tortas exquisitas, hechas con merengue sólo con tenedor, ninguna batidora eléctrica podía llegar a tener ese volumen, todas y cada una de esas exquisitas preparaciones quedaban registradas en su delantal, que aunque se lavara seguían presentes, solo al abrazarla podías sentir ese exquisito olor lleno de esfuerzo, cariño y amor por sus hijos, cuando me siento triste, recuerdo ese olor al delantal de mi madre y calma mi espíritu, gracias Mamita por hacer de mi vida lo que hoy es, una bendición maravillosa que tú me enseñaste a entregar a mi familia, gracias porque aún siento el olor exquisito de tu delantal.
